Roland Barthes se propone descubrir una estructura en la existencia de Jules Michelet, es decir, desenmarañar la red de las obsesiones del historiador clásico francés, autor de obras ahora imprescindibles como Historia de Francia, La bruja, El pueblo, El insecto, entre muchas otras.En esa red de obsesiones de Michelet han quedado atrapados temas esenciales del devenir humano y del pensamiento, como la mujer, el sexo y el amor; la justicia, el pueblo y la revolución; la muerte y el sueño; la religión y la sangre, etcétera, pero dichos temas no son asumidos en forma abstracta por el historiador y su crítico, sino como florecimientos o pasiones en la vida y en la historia. Roland Barthes ha tejido también una red en esta obra y los fragmentos que recoge de Michelet logran componer de manera cabal el verdadero rostro del historiador.El riguroso método de Barthes hace de Michelet una auténtica creación que nos lleva apasionadamente al conocimiento profundo, en este caso de las ideas fijas que se apoderaron del espíritu de un gran historiador.
Los textos de Koselleck aquí reunidos revelan de qué modo la investigación histórica y el análisis teórico se enriquecen mutuamente y dan lugar a perspectivas innovadoras que echan luz sobre aspectos clave de los procesos históricos. Tal como sostienen Claudio S. Ingerflom y Elías J. Palti en su prólogo, para Koselleck: «Los conceptos son índices y factores a la vez de las conexiones estructurales en la historia. Así, la historia conceptual y la historia social, el análisis del lenguaje y de las realidades extranlingüísticas, lejos de ser extrañas o incluso mutuamente contradictorias, se reenvían permanentemente una a la otra e iluminan de manera recíproca».