Ensayos de homenaje en el primer centenario del nacimiento del filósofo español, que abordan diversos aspectos de la obra de Ortega. Los cuatro trabajos dibujan con rigor algunos de los horizontes centrales del quehacer filosófico hispánico en el mundo actual.
La realidad del mundo pasa por las redes sociales. Una prueba irrefutable fueron los temblores del año pasado, el 7 y 19 de septiembre, en el sureste del país y Ciudad de México. La poeta Enzia Verduchi realizó una crónica colectiva de lo escrito en ellas, donde la gente se abocó a brindar ayuda de lo que se necesitara: cuerdas, agua, palas, picos, cubrebocas una cadena humana dirigida desde, ahí sí, las benditas redes sociales.
No tengo ganas de recordar aquellas emociones. Pero es necesario recordar la loable solidaridad de la gente que salvó vidas humanas, de quienes perdieron departamentos, casas y pertenencias. Las redes sociales fueron el medio de comunicación que logró concatenar los esfuerzos para lograr proezas: no fumes, hay fugas de gas, no salgas, hay caos vial, usa bicicleta o a pie, chilangos con auto, den aventones a la gente, comparte tu wifi. Órdenes obedecidas por todos, mientras sacaban cuerpos aún con vida.
El libro de Enzia Verduchi es invaluable. Ahí se asoman personas en toda la extensión de la palabra, que dieron su fuerza, voluntad y empeño en ser ciudadanos, con ética.